Cómo ayudar a tu peque con los dolores del crecimiento

En el artículo de hoy nos gustaría hablar de un tema del que se habla relativamente poco para lo común que es, ya que en mayor o menor medida casi todos los peques lo sufren en algún momento. Se trata de los dolores de crecimiento, un tema que, aunque no es grave y entra dentro de la normalidad, puede traer de cabeza a algunos padres.

Y es que el crecimiento de los niños es un proceso fascinante pero muchas veces puede ser complicado. Estos dolores del crecimiento son comunes en la infancia y suelen manifestarse como molestias en las piernas, especialmente por la noche. Aunque no representan un problema de salud, pueden afectar significativamente la calidad de vida y sueño de los niños y sus padres.

¿Cuándo empiezan a sufrir estos dolores?

Los dolores del crecimiento son más comunes en niños de 3 a 12 años y tienden a ocurrir en ráfagas, intercaladas con períodos de alivio. Están relacionados con el rápido crecimiento óseo y muscular que experimentan los niños durante esta etapa y suelen localizarse en los músculos de las piernas.

Los niños que experimentan dolores del crecimiento a menudo describen las sensaciones como punzadas, molestias o dolores sordos. Estos episodios suelen ocurrir por la noche, lo que puede dificultar el sueño y provocar cansancio en los niños durante el día. Aunque los dolores del crecimiento no están asociados con ningún problema médico, no debemos asumir que el dolor está directamente relacionado con el crecimiento y si el peque se queja, lo mejor es acudir a un fisioterapeuta infantil para que descarte cualquier otro tipo de problema que pueda estar causando este dolor.

¿Qué podemos hacer para aliviar los dolores de crecimiento?

Aunque la fisioterapia no siempre es la solución a los dolores, si el peque se queja con frecuencia y ya hemos descartado otros problemas médicos, un fisioterapeuta especializado en la infancia puede ayudar a aliviar sus síntomas a través de técnicas manuales que le permitan la relajación de la musculatura y un mayor confort.

Además, animar a los niños a estirar sus piernas antes de acostarse y mantener una rutina regular de ejercicio físico puede contribuir a reducir la frecuencia e intensidad de los dolores del crecimiento.

En ocasiones los niños pueden ser incapaces de expresar adecuadamente sus sensaciones, por lo que la paciencia y la comprensión de los padres son fundamentales para ayudar a los niños a sobrellevar estos dolores y garantizar que se sientan seguros y apoyados durante su proceso de crecimiento.

Si los padres desconocen estos dolores, pueden llegar a infravalorar o ignorar el sufrimiento que padecen llevando a los niños a un estado de frustración e incomprensión. A medida que crecen, enfrentan nuevas experiencias, responsabilidades y cambios en sus relaciones sociales. Estos desafíos pueden generar ansiedad, estrés y confusión en los niños, afectando su bienestar emocional.

Si tu peque tiene fuertes dolores por el crecimiento, pide cita en Fisiopeques y te ayudaremos a aliviar el dolor de sus extremidades, mejorando así su calidad de vida para que vuelva a descansar y disfrutar del día.

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