Mitos sobre los problemas en la marcha infantil

A muchas de nuestras familias Fisiopeques les preocupan los problemas de la marcha de sus hijos y, a menudo, suelen repetirnos mitos muy extendidos que los llevan a preocupaciones innecesarias o a decisiones poco adecuadas. Desde nuestro centro de fisioterapia infantil, les ayudamos a distinguir entre variaciones normales del desarrollo y señales que realmente requieren valoración. Por eso, en este artículo os queremos ayudar a entender qué es un mito y qué no lo es, para arrojar un poco más de luz y ayudaros a acompañar a vuestro peque en su evolución.

¿Qué entendemos por “problemas de marcha”?


La marcha infantil está en constante evolución durante los primeros años, y es habitual observar patrones como caminar con los pies hacia dentro, de puntillas o con cierta inestabilidad. Muchos de estos aspectos forman parte del desarrollo normal y aunque conviene vigilarlos, forma parte del proceso normal de aprendizaje.

Estos son algunos de los mitos más extendidos que nos llegan a consulta:

Mito 1: “Si camina con los pies hacia dentro, tiene algo mal”

Caminar con los pies hacia dentro es más frecuente de lo que piensas durante los primeros años. En muchos casos se debe a la posición intrauterina o a la forma en que se desarrollan huesos y articulaciones.

En la mayoría de los peques, esta característica dura muy poco tiempo. En cambio, en casos persistentes o muy marcados se recomienda valoración. Antes de quedarte con la duda, ¡acude a consulta!

Mito 2: “Caminar de puntillas siempre es un problema”

Muchos bebés o peques pasan por fases en las que caminan de puntillas. Esto puede ser completamente normal en etapas iniciales ya que están explorando nuevas sensaciones.

Sin embargo, si este patrón se mantiene en el tiempo, es constante o se acompaña de rigidez, conviene consultar pedir cita para descartar causas musculares o neurológicas.

 

Mito 3: “Las caídas frecuentes indican un trastorno”

Aprender a caminar implica caerse ¡casi todo el tiempo! Las caídas forman parte del aprendizaje y ayudan al peque a controlar su equilibrio y coordinación.

Solo cuando las caídas son muy bruscas, frecuentes o se acompañan de otras dificultades (como debilidad o falta de coordinación), es recomendable hacer una valoración del fisioterapeuta infantil.

Mito 4: “Necesita zapatos especiales para corregir la marcha”

Existe la creencia de que ciertos zapatos pueden corregir alteraciones en la marcha.  Sin embargo, la evidencia actual indica que, en la mayoría de los casos, no es necesario. Esto siempre nos lo puede aclarar el podólogo infantil.

Caminar descalzo o con calzado respetuoso (flexible, sin refuerzos rígidos) favorece un mejor desarrollo del pie y la propiocepción. Como decíamos, el uso de plantillas o calzado específico debe ser siempre indicado por un profesional.

 

Mito 5: “Si no camina a cierta edad, hay un problema seguro”

Como ya hemos visto, existe un amplio rango de normalidad. Algunos bebés o peques caminan antes y otros después, sin que eso implique necesariamente una alteración.

Lo importante es observar el conjunto del desarrollo motor y no centrarse únicamente en la marcha.

Mito 6: “La marcha se corrige sola siempre”

¡Este mito es tan peligroso como el alarmismo excesivo!  Muchas variaciones se resuelven con el tiempo, sin embargo, no todas lo hacen e ignorar ciertas señales persistentes puede retrasar una intervención necesaria y reducir el porcentaje de mejora.

La clave es observar con calma, pero sin restar importancia cuando algo se mantiene o interfiere en la funcionalidad del peque. Ante la duda, lo mejor es consultar a un profesional.

El papel de la fisioterapia infantil en la marcha

Los fisioterapeutas infantiles no solo intervenimos cuando hay un diagnóstico, sino que también orientamos y acompañamos a las familias ante dudas que son lógicas. Además:

  • Valoramos el tono muscular, la coordinación y el equilibrio.
  • Analizamos la marcha en contexto, no como un elemento aislado.
  • Proponemos ejercicios y juegos adaptados.
  • Detectamos posibles signos de alerta de forma precoz.

Señales que sí conviene valorar

Aunque, como hemos dicho, hay muchos mitos al respecto, también es recomendable consultar con un profesional si dudamos y queremos asegurarnos de que todo va bien. Algunas señales de que deberíamos consultar con un profesional son:

  • El peque camina siempre de puntillas sin apoyar el talón.
  • Hay una asimetría clara entre ambos lados del cuerpo.
  • La marcha es muy inestable más allá de los primeros meses caminando.
  • Existe dolor o rechazo al movimiento.
  • Se observa un retroceso en habilidades ya adquiridas.

Conclusión

Los problemas de la marcha infantil están rodeados de mitos que pueden confundir a las familias. Ni todo es motivo de alarma ni todo “se pasa solo”. La clave está en conocer qué entra dentro de la normalidad y cuándo es necesario consultar.

En Fisiopeques, nuestro objetivo es acompañar el desarrollo del peque de forma respetuosa, detectando a tiempo posibles dificultades y favoreciendo un movimiento libre, funcional y saludable. ¿Necesitas una valoración profesional? ¡Pide cita!

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