Escoliosis funcional vs escoliosis estructural en niños

esclerosis estructural

Cuando diagnostican escoliosis a tu peque, es normar sentirse abrumado y con algo de miedo. La palabra suena grave, seria y, muchas veces, la asociamos a corsés, cirugías y problemas de movilidad. Sin embargo, no todas las escoliosis son iguales, ni tienen el mismo origen ni el mismo tratamiento. Cuando el paciente es un niño, debemos diferenciar entre escoliosis funcional y escoliosis estructural. Esto es clave para saber qué hacer… ¡y también qué no hacer!

En el artículo de hoy definimos qué es la escoliosis, diferencias entre escoliosis funcional y estructural y cómo se aborda desde la fisioterapia infantil.

¿Qué es una escoliosis?

La escoliosis es una desviación lateral de la columna vertebral, generalmente acompañada de una rotación de las vértebras. No implica solo tener una postura torcida ni una mala postura puntual. En muchos casos aparece durante el crecimiento, cuando el cuerpo del peque cambia rápido y el sistema musculoesquelético tiene que adaptarse a esos cambios.

Sin embargo, no toda curva visible en la espalda implica una escoliosis estructural. Aquí es donde entra la diferencia fundamental.

Escoliosis funcional: cuando la curva no es permanente

La escoliosis funcional no implica una alteración fija de la estructura de la columna. Es decir, las vértebras están normales, pero la columna adopta una curva como respuesta a otro problema.

Algunas causas frecuentes son:

  • Diferencias en la longitud de las piernas
  • Desequilibrios musculares
  • Alteraciones posturales mantenidas
  • Dolor que hace que el peque se coloque “de lado”
  • Patrones de movimiento poco eficientes

Una característica muy importante por lo que sabemos que la escoliosis es funcional y no estructural es porque la curva de la espalda se corrige cuando el niño se tumba, se mueve o cuando se corrige la causa que la provoca. Es decir, no es rígida ni permanente.

En estos casos, el cuerpo está compensando, pero cuando se mantiene esa compensación en el tiempo durante el crecimiento, puede generar sobrecargas, dolores o que la curva se consolide.

Escoliosis estructural: cuando la curva es permanente

La escoliosis estructural, en cambio, sí implica una alteración real de la columna. Las vértebras están rotadas y la curva no desaparece al cambiar de postura. Es más rígida y suele progresar con el crecimiento, especialmente en los picos de estirón.

Puede tener diferentes orígenes:

  • Idiopática
  • Congénita
  • Neuromuscular

En estos casos, el seguimiento pediátrico es fundamental. Dependiendo del grado de la curva, la edad del peque y su momento de crecimiento, el tratamiento puede incluir observación, corsé y, en casos concretos, cirugía.

¿Por qué es tan importante diferenciarlas?

Porque el tratamiento no es el mismo y porque actuar de forma precoz puede marcar una gran diferencia. Por lo general, un peque con escoliosis funcional no necesita corsé, pero sí necesita que se valore el origen de esa adaptación y se trabaje desde el movimiento, la postura y la función.

Por otro lado, una escoliosis estructural necesita un control más estrecho para evitar que progrese, pero incluso en estos casos, la fisioterapia pediátrica tiene un papel clave como acompañamiento al crecimiento.

Cómo detectar la escoliosis

La curvatura de la espalda no es siempre obvia, pero sí hay pequeños detalles en los que nos podemos fijar:

  • Un hombro más alto que otro
  • La pelvis aparentemente “girada”
  • Un omóplato más prominente
  • El peque se cansa rápido al estar sentado
  • Quejas de dolor de espalda sin causa clara

Estas señales no siempre significan escoliosis estructural, pero sí indican que algo en el equilibrio corporal no está funcionando del todo bien.

El papel de la fisioterapia pediátrica

La fisioterapia pediátrica no se centra solo en “enderezar” la espalda. Trabajamos desde el control postural, la conciencia corporal, el equilibrio muscular, la respiración y la calidad del movimiento.

En escoliosis funcionales, el objetivo es eliminar la causa de la compensación. En cambio, en la escoliosis estructural, complementamos el tratamiento del pediatra, traumatólogo, rehabilitador o cirujano para que el peque tenga un cuerpo fuerte, flexible y funcional que acompañe mejor su crecimiento y su día a día.

Como no hay dos peques iguales, tampoco hay curvas iguales.  Cada niño va a necesitar abordajes muy distintos según su edad, su desarrollo motor, su nivel de actividad y su momento de crecimiento. Por eso es tan importante una valoración individualizada y especializada.

 

En Fisiopeques podemos ayudarte

En Fisiopeques valoramos y tratamos tanto escoliosis funcionales como estructurales en edad pediátrica, siempre desde un enfoque global e individualizado. Si tienes dudas sobre la espalda de tu hijo, si has notado alguna asimetría o ya tienes un diagnóstico y quieres saber cómo acompañar mejor su desarrollo, puedes pedir cita en Fisiopeques. Trabajamos codo con codo con sus pediatras para que el tratamiento sea beneficioso y nuestros peques crezcan sanos, fuertes y sin dolor.

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