La higiene postural en la infancia es fundamental para el correcto desarrollo físico y motor de los niños. Aunque sean tan pequeños, entre los 1 y 5 años, el cuerpo experimenta un crecimiento acelerado, y una postura correcta ayuda a prevenir problemas musculoesqueléticos en el futuro.

Durante estos años los niños pasan mucho tiempo jugando, aprendiendo y explorando y es esencial guiarlos y acostumbrarlos a adquirir hábitos posturales saludables.
En el artículo de hoy hablamos sobre cómo empezar a inculcar a los peques buenos hábitos posturales para prevenir hábitos difíciles de corregir en el futuro.
Durante el Juego
Los peques se pasan buena parte del día jugando, y ciertos juegos pueden hacer que adopten malas posturas. Algunas recomendaciones posturales para evitarlo son:
- Animarlos a que se muevan: Evitar que el niño permanezca mucho tiempo en una misma posición, como sentado en el suelo con la espalda encorvada.
- Acostumbrarlos a que adopten una postura adecuada al sentarse: Al jugar en el suelo, evita que se siente en la posición de “W” (con las piernas dobladas hacia atrás), ya que esta postura puede afectar la alineación de la cadera.
- Evita el uso de dispositivos electrónicos: Si los usa, es importante que lo haga sentado en una silla con respaldo, con la pantalla a la altura de los ojos para evitar la inclinación del cuello.
- Incorpora juegos de equilibrio y coordinación: Actividades como caminar sobre líneas, saltar o jugar con pelotas ayudan a fortalecer la musculatura y mejorar la postura.
Mientras aprende en la escuela
En esta etapa, los niños comienzan a realizar actividades como dibujar, leer y escribir, por lo que es fundamental cuidar su postura durante estas tareas:
- La mesa y la silla deben ser proporcionales al tamaño del niño. Los pies deben estar apoyados en el suelo y las rodillas formar un ángulo de 90 grados.
- La espalda debe mantenerse recta y apoyada en el respaldo de la silla. Evitar que el niño se incline demasiado hacia adelante.
- Los libros y cuadernos deben colocarse a una altura cómoda para evitar que el niño baje excesivamente la cabeza.
- Facilita descansos cada 20-30 minutos para permitir que el niño se estire y se mueva, evitando la fatiga postural.
En su día a día
Además del juego y el aprendizaje, hay otras situaciones diarias donde se debe cuidar la postura:
- Enseña tu peque a caminar con la cabeza erguida, los hombros relajados y buena postura pélvica.
- Enséñale a distribuir el peso de manera equilibrada mientras carga objetos pesados y de esta forma evitar sobrecargar un lado del cuerpo.
- Procura que tu peque duerma de lado o boca arriba, con una almohada de altura adecuada para mantener la alineación de la columna.
¡¡Promover que desde pequeños adopten una buena postura contribuye al bienestar físico del adulto!! Si desde peques aprenden a adoptar buenas posturas, les será mucho más fácil adaptarlas en su vida adulta y evitar que pasen por el fisioterapeuta más veces de las que deberían.