Uno de los motivos de consulta más frecuentes de fisioterapia pediátrica es la preocupación por los hitos motores: “Mi peque aún no gatea”, “se sienta raro”, “no camina como otros de su edad” … ¡Y es normal! Vivimos en un mundo en el que las redes sociales nos hacen comparar con peques de prácticamente todo el mundo y nos preguntamos ¿por qué mi peque todavía no hace eso?
Pero el desarrollo motor no es una carrera ni todos los hitos aparecen de la misma forma en todos los niños. Existen hitos motores atípicos que pueden formar parte de una evolución normal… y otros que sí conviene valorar cuanto antes. Saber diferenciarlos es clave para actuar con calma y criterio.
¿Qué son los hitos motores?
Antes que nada, definamos que son los hitos motores de los que todos hablan.
Los hitos motores son las habilidades que el bebé y el niño van adquiriendo a lo largo de su desarrollo: sostener la cabeza, girarse, sentarse, gatear, ponerse de pie, caminar… Suelen aparecer en un rango de edad aproximado, pero ese rango es mucho más amplio de lo que solemos pensar.
El problema surge cuando los hitos no se cumplen justo en el momento en el que deberían y lo interpretamos como un retraso que debe preocuparnos. Pero también ocurre al contrario, cuando por desconocimiento o parálisis de reacción, se normalizan señales que deberían detectarse a tiempo.
Hitos atípicos que NO siempre son patológicos
Hay formas de moverse que se salen del “manual”, pero que no implican necesariamente un problema.
Algunos ejemplos que vemos en consulta son:
- Niños que no gatean y pasan directamente a caminar: Aunque el gateo es muy beneficioso, no todos los peques lo realizan de forma clásica. Algunos reptan, otros se desplazan sentados y otros lo omiten sin que eso suponga un trastorno, siempre que el resto del desarrollo sea armónico.
- Peques que tardan en empezar a andar: Un peque que empieza a caminar a los 16–18 meses, con equilibrio, coordinación y sin compensaciones importantes, no tiene por qué presentar ningún problema.
- Cuando prefieren ciertas posturas: Algunos niños se sientan en “W”, otros evitan ciertas posiciones. De forma puntual puede ser parte de su exploración motora.
- Peques muy tranquilos en sus movimientos: No todos los niños son exploradores incansables. Hay temperamentos más observadores que se mueven menos, sin que eso implique patología.
En estos casos, lo importante no es solo si lo hace o no, sino cómo lo hace y si progresa con el tiempo.

Hitos atípicos que SÍ conviene valorar
Existen señales que, en cambio, merecen una valoración profesional. Ya que cuanto antes se detectan, más fácil es corregirlas.
Algunas señales por las que convendría acudir a fisioterapia son:
- Asimetrías persistentes: Si prefieren usar solo un lado, giros siempre hacia el mismo lado o apoyo desigual de brazos o piernas.
- Movimientos muy rígidos o excesivamente laxos: Peques que se mueven “duros” o, por el contrario, parecen no tener tono suficiente para sostenerse.
- Pérdida de habilidades ya adquiridas: Si un niño deja de hacer algo que ya hacía (por ejemplo, sentarse o desplazarse) durante mucho tiempo, siempre debe valorarse.
- Retrasos motores acompañados de otras señales: Dificultades en la alimentación, en la respiración, en la atención o en la interacción.
- Hitos que aparecen con mucha compensación: Caminar de puntillas de forma mantenida, caídas constantes, posturas forzadas o dolor.
Si observamos estas señales, no debemos asustarnos. Simplemente, pedir cita lo antes posible para que sea un profesional quien haga una valoración especializada y salgamos de dudas lo antes posible para poder trabajar sobre el tema.
Por qué las tablas de hitos pueden confundir
Las tablas orientativas son útiles, pero no sustituyen a la valoración profesional, ya que no cuentan con un contexto previo e individualizado del menor: No hablan de calidad de movimiento, de tono muscular, de integración sensorial ni de cómo el peque usa su cuerpo en el día a día.
Dos niños pueden cumplir con el mismo hito en el mes indicado, pero uno hacerlo con equilibrio y control, y otro sin ajuste corporal. El hito se cumple, pero la forma importa tanto como hacerlo correctamente.

El papel de la fisioterapia pediátrica
En fisioterapia pediátrica no buscamos que el niño “cumpla” hitos, sino que desarrolle un movimiento eficiente, funcional y adaptado a su cuerpo.
Una valoración temprana permite:
- Detectar compensaciones antes de que se consoliden
- Acompañar a la familia con pautas claras
- Favorecer un desarrollo más fluido y seguro
- Evitar intervenciones innecesarias cuando no hacen falta
A veces, solo necesitamos observar y dar tranquilidad a los padres y tutores. Otras, intervenir a tiempo para evitar complicaciones futuras.
Aunque comparar es humano, cada peque tiene su ritmo, su historia corporal y su forma de relacionarse con el movimiento. Lo importante no es encajar en una tabla, sino avanzar con coherencia y bienestar.
En Fisiopeques te acompañamos
En Fisiopeques valoramos el desarrollo motor de cada peque de forma individual, diferenciando qué forma parte de la variabilidad normal y qué necesita intervención. Si tienes dudas sobre cómo se mueve tu hijo, si algo “no te termina de cuadrar” o simplemente quieres una valoración profesional, puedes pedir cita en Fisiopeques, ya sea para sentir la seguridad de que todo avanza correctamente como para tener claro por dónde empezar a trabajar en caso de que haya un problema.