Aunque el chupete es un accesorio muy utilizado en la crianza de los bebés y sea frecuente su uso, últimamente está generando debates sobre sus posibles beneficios y riesgos.
Aunque es de sobra conocido que su uso proporciona consuelo al bebé, también es importante conocer sus posibles efectos negativos, sobre todo si no se elige el chupete adecuado. En este artículo, os queremos hablar sobre los aspectos clave sobre el uso del chupete en niños, incluyendo sus ventajas, desventajas y cómo seleccionar el mejor para tu bebé.

Beneficios del uso del chupete
Es innegable que el chupete aporta múltiples beneficios a los bebés, ¡¡y también a los padres!! Algunos de los principales son:
- Efecto calmante: El reflejo de succión es innato en los bebés y su uso les proporciona tranquilidad, ayudando a reducir el llanto y la ansiedad.
- Ayuda a conciliar el sueño: Muchos bebés encuentran en el chupete una herramienta para conciliar el sueño de manera más rápida y efectiva.
- Reduce el riesgo de muerte súbita del lactante (SMSL): Estudios han indicado que el uso del chupete durante el sueño puede disminuir el riesgo de SMSL, posiblemente porque ayuda a mantener las vías respiratorias abiertas.
- Desestresa al peque: En momentos como visitas médicas o viajes, el chupete puede ayudar a calmar al bebé y hacer la experiencia más llevadera.
- Evita que se chupe el pulgar: Chuparse el dedo puede ser más difícil de controlar y corregir a largo plazo. Un chupete puede ser más fácil de retirar en el futuro.
Desventajas del chupete

A pesar de los beneficios del chupete, su uso también puede conllevar ciertos riesgos y desventajas que los padres deben considerar:
- Interferencia con la lactancia materna: Puede causar confusión en el bebé y dificultar el agarre al pecho, afectando la producción de leche.
- Dependencia: Algunos bebés desarrollan una fuerte dependencia del chupete y pueden tener dificultades para dejarlo.
- Problemas dentales: Un uso prolongado puede provocar malformaciones en la alineación de los dientes y la mordida, así como el correcto desarrollo de la boca.
- Mayor riesgo de infecciones: Si no se mantiene limpio, el chupete puede acumular bacterias y aumentar el riesgo de infecciones orales y gastrointestinales.
- Interrupción del sueño nocturno: Si el bebé se acostumbra a dormir con el chupete, puede despertarse cuando lo pierde y requerir la ayuda de los padres para recuperarlo.
¿Cómo elegir el chupete adecuado?
Seleccionar el chupete correcto es importantísimo para garantizar su seguridad y comodidad. En esta sección te daremos nuestras consideraciones, teniendo en cuenta que hablamos siempre de niños sin indicaciones específicas. Aquí hay algunos aspectos clave a considerar:
- Material: Los chupetes están hechos de silicona o látex. Los de silicona son más duraderos.
- Forma: Existen chupetes anatómicos y fisiológicos. Nosotras preferimos los fisiológicos.
- Tamaño adecuado: Es importante elegir un chupete acorde a la edad del bebé, ya que su tamaño influye en su comodidad y seguridad.
- Escudo con orificios de ventilación: Los chupetes con orificios en el escudo permiten la circulación del aire, reduciendo el riesgo de irritaciones en la piel del bebé.
- Libre de sustancias químicas: Asegurarse de que el chupete esté libre de sustancias químicas como el Bisfenol A (BPA) es esencial para la seguridad del bebé.
- Fácil de limpiar: Debe poder esterilizarse fácilmente para evitar la acumulación de bacterias.
¿Cuándo y cómo retirar el chupete?
Cómo ya hemos comentado, uso del chupete debe estar controlado y sujeto a los primeros meses para evitar problemas. Estos son algunos criterios que se deben seguir para que la retirada sea segura y efectiva.
- Limitar su uso después de los seis meses, reservándolo solo para momentos específicos, como el sueño o situaciones de estrés.
- Retirarlo progresivamente antes de los dos años para prevenir problemas dentales y de habla.
- Evitar su uso como calmante a partir del año para evitar conductas compensatorias con la boca ante situaciones de estrés o ansiedad.
Para facilitar el proceso de retirada, podemos emplear estrategias como reducir su uso gradualmente, ofrecer alternativas de consuelo y reforzar con elogios los momentos sin chupete.
En definitiva, cada familia debe tomar la decisión que mejor se adapte a sus necesidades y circunstancias individuales.
