Anquiloglosia: qué es, tipos y tratamiento desde la fisioterapia infantil

Anquiloglosia: qué es, tipos y tratamiento

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La anquiloglosia, también conocida como “frenillo lingual corto/limitante”, es una alteración anatómica presente desde el nacimiento que limita el movimiento normal de la lengua de los niños o adultos. Esta condición sucede cuando el frenillo sublingual  (la pequeña banda de tejido que une la parte inferior de la lengua con el suelo de la boca) es más corto o más grueso de lo normal o está insertado en una posición anómala.

Aunque no parezca ser un problema grave, influye en funciones importantísimas relacionadas con la succión, la deglución, la masticación o incluso la respiración y la articulación del habla. Por eso, cuando la movilidad de la lengua está comprometida, puede afectar al desarrollo orofacial y al aprendizaje de diversas funciones motoras orales.

 

Síntomas y consecuencias más frecuentes

Las primeras señales que hacen sospechar que el bebé tiene anquiloglosia es que presenta dificultades al tomar el pecho o biberón, como una succión débil, pierde peso o se muestra irritable durante la lactancia. En los casos de lactancia materna, la madre incluso puede notar dolor en los pezones o grietas debido a un mal agarre del bebé.

A lo largo del crecimiento del peque, se pueden presentar problemas en el habla y la pronunciación, especialmente con sonidos como la “r”, “l” o “t”. También se puede observar que no termina de masticar bien, respira por la boca,  tiene demasiada saliva, los dientes no crecen rectos y tiene malformaciones en el  paladar.  Otros síntomas frecuentes son la tensión cervical o mandibular asociada a un patrón motor oral compensatorio.

 

Tipos de anquiloglosia

Una de las clasificaciones más conocidas es la de Coryllos, que divide la anquiloglosia en cuatro tipos según la ubicación e inserción del frenillo:

  • Tipo I: el frenillo es delgado y visible, une la punta de la lengua con el alveolo inferior. Es el más evidente.
  • Tipo II: el frenillo se inserta ligeramente por detrás de la punta de la lengua, pero sigue limitando su movilidad.
  • Tipo III: el frenillo es más grueso y fibroso, con una inserción más posterior. A menudo, la lengua tiene forma de corazón al intentar elevarla.
  • Tipo IV: el frenillo es submucoso, no siempre visible a simple vista, pero limita el movimiento y es duro al palparlo.

Detección precoz y tratamiento

Cuanto antes se identifique una anquiloglosia, mejor será el pronóstico. Detectarla en los primeros meses de vida facilita la alimentación del bebé e impide dificultades futuras en el habla.

La colaboración entre pediatras, odontopediatras, fisioterapeutas y logopedas garantiza un tratamiento integral, respetuoso y adaptado a las necesidades de cada niño.

El tratamiento puede variar según la gravedad: en los casos leves, puede bastar con terapia y fisioterapia orofacial; en los más graves puede requerirse una frenotomía o frenectomía, es decir, la liberación quirúrgica del frenillo. Sin embargo, se trata de una operación sencilla que sólo requiere anestesia local.

¿Cómo trabajamos la anquiloglosia en Fisiopeques?

Nuestro objetivo es mejorar la movilidad y la coordinación de la lengua, favorecer la correcta deglución, masticación, respiración y articulación, así como prevenir compensaciones musculares en la mandíbula, el cuello o la cara.

El tratamiento suele incluir:

  • Ejercicios de movilidad lingual: se trabajan los movimientos de elevación, lateralización, protrusión y retracción de la lengua, de forma progresiva.
  • Masajes y liberación miofascial: ayudan a relajar las tensiones en el suelo de la boca, cuello y mandíbula, mejorando la elasticidad del frenillo y los tejidos circundantes.
  • Reeducación de la succión y la deglución: en bebés, se realizan ejercicios de coordinación entre lengua, labios y mejillas para optimizar la alimentación.
  • Trabajo respiratorio: se fomenta la respiración nasal y se corrigen patrones de respiración oral.

Si sospechas que tu peque tiene el frenillo lingual corto o presenta algunos de los síntomas que indicamos al principio del artículo ¡No lo dudes y pide cita! La detección temprana es clave para recuperar sus funciones básicas.

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