La lactancia es una etapa fundamental en el desarrollo del bebé, más allá de la vital importancia sobre la nutrición que aporta, durante esta etapa se desarrolla el vínculo emocional, la estimulación sensorial y la seguridad en el bebé. Aunque tradicionalmente se ha centrado la atención en la madre, el rol del padre o la pareja durante la lactancia también es muy importante. Y es que su implicación puede marcar una gran diferencia en el bienestar físico y emocional tanto de la madre como del bebé.
En Fisiopeques, entendemos la lactancia como un proceso global y compartido, donde la función de los padres no sólo consiste en alimentar, también en nutrir y cuidar para favorecer el correcto desarrollo orofacial, postural y emocional del recién nacido.

El rol del padre o acompañante a nivel emocional
Durante las primeras semanas, la madre suele sentirse cansada, insegura o incluso frustrada por las dificultades que a veces acompañan al inicio de la lactancia. El apoyo emocional del padre en estos momentos fundamental.
Su papel no consiste solo en “ayudar”, sino en participar activamente:
- Escuchar y ofrecer tranquilidad.
- Crear un entorno relajado y sin interrupciones durante las tomas.
- Reforzar la confianza de la madre en su capacidad de amamantar o apoyo en las decisiones que tome al respecto.
- Participar en los cuidados diarios (cambio de pañales, baño, calma del bebé).
Esto no sólo tiene consecuencias a nivel afectivo: cuando la madre se encuentra en calma, disminuye el estrés y esto repercute directamente en una mejor producción de leche.
Apoyo físico y postural durante las tomas
La postura durante la lactancia es clave tanto para el bienestar del bebé como para prevenir sobrecargas en la madre. Aquí el papel del padre puede ser determinante.
El padre o acompañante puede:
- Ayudar a colocar cojines o almohadas que mantengan la espalda de la madre erguida y los brazos relajados.
- Sostener o reajustar al bebé en los primeros días, especialmente si la madre tiene molestias o ha necesitado puntos de sutura.
- Observar y recordar junto a la madre las recomendaciones del fisioterapeuta infantil o la asesora de lactancia: la barbilla del bebé debe tocar el pecho, la boca debe estar bien abierta…
A veces, los bebés presentan tensiones musculares u otras dificultades para mamar. En estos casos, el padre o acompañante puede ayudar al bebé a realizar los ejercicios suaves de estiramiento y relajación que ayuden a mejorar el agarre y la succión recomendados por el fisioterapeuta infantil.
Estimulación y contacto piel con piel
Como hablamos en nuestro libro “Crecer Sano, Crecer, Mejor”, el contacto piel con piel tiene multitud de beneficios.

El padre también puede ofrecer piel con piel, especialmente después del baño, antes de dormir o tras una toma. Este contacto favorece la regulación térmica, la calma y el apego seguro.
Otras formas de estimular sensorialmente al bebé incluyen cantarle, acariciarle y ofrecerle experiencias sensoriales seguras. Todo esto contribuye al desarrollo neuromotor y emocional del pequeño.
Colaboración con el fisioterapeuta infantil
En ocasiones, los bebés pueden tener dificultades en la lactancia debido a diferentes motivos. En estos casos, el padre puede aplicar las técnicas y ejercicios indicados por el fisioterapeuta infantil para la mejora de la lactancia:
- Masajes orofaciales y técnicas de liberación suave para mejorar la movilidad de la lengua y los músculos faciales.
- Ejercicios de coordinación entre succión, deglución y respiración.
- Orientaciones posturales para que las tomas sean más cómodas y efectivas.
¡La importancia de cuidar al cuidador!
El bienestar del bebé comienza con el bienestar de quienes lo cuidan. Por eso, el apoyo del padre o acompañante no debe centrarse solo en el bebé, sino también en cuidar a la madre. Ayudarle a descansar o encargarse de las tareas del hogar permite que ella pueda dedicarse plenamente a la lactancia y a su recuperación física después del parto.

Además, es importante que el padre también se sienta parte activa del proceso. Su vínculo con el bebé se fortalece cuando participa en los cuidados diarios y entiende que su presencia, su voz y su contacto son tan importantes como el alimento mismo.
¡¡En Fisiopeques acompañamos a las familias para que esta etapa sea una experiencia positiva, saludable y enriquecedora para todos!!